Ser docente

Desde pequeño soñé con ser arquitecto, construir grandes estructuras como edificios y puentes me parecía algo mágico. Pero el destino es caprichoso, y las circunstancias personales y familiares desviaron ligeramente mi camino y me convertí en ingeniero, cambiando los edificios por colosales presas.

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Foto: Presa de “La Serena” (fuente: megaconstrucciones.net)

Pero en las presas hay demasiado hormigón y a mi lo que realmente me gustan son las personas, de modo que finalmente decidí dedicar mis esfuerzos a ser profesor. Hoy, tras 15 años dedicados a la educación desde distintas perspectivas, tanto la docencia directa como el desempeño de cargos directivos, he llegado al convencimiento de que realmente he cumplido mi sueño. Mi ilusión era construir algo, y no construyo edificios, ni puentes, ni presas;  pero quiero pensar que construyo, o mejor dicho que ayudo a que mis alumnos y alumnas construyan un futuro: el suyo; el de cada uno de ellos y ellas y el de todos juntos a la vez.

Por otra parte, la sociedad ha depositado su confianza en la escuela como instrumento para formar y capacitar a cada nueva generación, preparándola y facilitándole las herramientas personales y profesionales que permitan su integración en los procesos de construcción social. Participar de forma activa, como docente, en todos estos procesos es una gran reto, al tiempo que me permite cumplir mi sueño de niño, el de construir una gran estructura: “la escuela”.

 

Sir Ken Robinson, what’s in the school of your dreams?